03/05/14

Me convertí en la marea que eclipsa bajo su tacto… la espuma que lo sigue y se eleva, se desprende y después de la agitación se reincorpora a la arena, asentando todo deseo, fundiéndose entre los gránulos de su areola tan solo para volver a elevarse, caer en un profundo vaivén de caderas, un oleaje infinito.

Ochos sobre la nuca que me desprenden los suspiros, humedecen mi entrepierna, ocho veces ocho y baja por la espalda un escalofrío que recorre desde mi boca hasta los labios.

Siempre me pareció extraño que pocas mujeres pusieran atención a las areolas del hombre, son estas las zonas que más me produce placer tocar, las zonas inexploradas. Me excita la idea de guiar la excursión por nuevas sensaciones, encontrar senderos con la punta del índice, con mi lengua, dar un roce a su pecho con el mío, saborear la gota de sudor helado que resbala por su nuca.

-E. Casas

El amor perdido es el perpetuo tormento

Por demás conocida la frase “Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido”; Cuando somos pequeños nuestras madres nos la mencionan y a tan corta edad, sin mucho que perder, no cobra importancia tal enseñanza. En la adolescencia, sin embargo, y con la pérdida del que llamamos nuestro primer amor: comenzamos a tomar con más seriedad dicha frase, como balde de agua fría retumban en nuestra nuca estas palabras y erróneamente aprendemos que para valorar algo hay que perder, nos burlamos de aquellos que dicen haber encontrado el amor al primer intento y si nuestros padres son de aquellos que se casaron sin tener previos novios, los vemos con el ceño fruncido, pensando que se trata de una treta para inculcarnos la idea de monogamia y en cierto grado santurrismo.

Pasan unos cuantos años más y tras haber entregado el corazón otras tantas veces comenzamos a aferrarnos a la idea de que ya conocimos al verdadero amor y entre discusiones míseras le hemos perdido sin que quede remedio alguno y se nos hace fácil caer en otro idealismo común: “la media naranja”, esa pieza humana que te complementa. Como si hubiésemos nacido mancos y la mano faltante la tuviera esa persona, como si nos faltase un pulmón y a su lado respirar fuera más ligero a razón del complemento encontrado.

Pero como no sabemos ser tan pesimistas, y el entusiasmo es característico de la juventud nos convencemos de que tal vez “existe más de un alma gemela”, comenzamos a buscar en otros cualidades que creemos nos faltan pero también iniciamos a valorar características que antes no sabíamos apreciar en la pareja y con la edad esta búsqueda se vuelve más compleja;  ¿A qué se dedica? ¿Cuántos hijos quiere tener? ¿Va a misa los domingos?, son preguntas que ya no hacen tus padres. Te sorprendes formulándolas a tu pareja, llevando notas de las respuestas en lo más profundo de tu corazón; ahora el amor ya no se trata de respirar tranquilo o sentir que su mano te complementa, ahora el amor  evoluciona a una condición dictaminada por tableros, puntajes y fríos cálculos : ¿Cuándo se casan? ¿Cuándo los hijos?    ¿En donde serán las vacaciones de aniversario?.

Te convences un millón y un veces de que no pudiste conocer el verdadero amor cuando eras más joven pues apenas ahora sabes lo que quieres para tu futuro. Tratas de erradicar esas ideas, que ahora ves ridículas, sobre romance, rosas y serenatas; Para comenzar a verlas como gestos frívolos intencionados, pero no duraderos, que prueban la existencia de un sentimiento, el amor deja de ser una brisa que te eriza por dentro y se convierte en un fluido misterioso que se adhiere a tu esencia.

Ahora ves la estabilidad económica y la conversación profunda como atractivos más allá del afecto o las caricias. En algún punto te vez tentado a fantasear con una noche romántica entre las velas y jazz de fondo, pero cuando te sorprendes en el acto te reprimes con el argumento de que esas son “cosas de niños”, como si los niños supieran de los complejos rituales que tu mente ha ideado en sus ratos de fantasía y sosiego.

Poco a poco caes en la idea equivocada de que crecer es sustituir lo incierto, la aventura y el romance por la certeza, la planeación y el matrimonio. Traicionas actividades, hobbies y partes de ti a razón de madurar. Te agobias por la noche, con un poco de ánimo nostálgico, reprogramándote una serie de conductas con las cuales no estás del todo de acuerdo, pero te ves forzado, bajo tu propia mano, a aceptar como parte de la nueva etapa por la que atraviesas.

En las noches mas frías, recuerdas los besos apasionados, el ardor de estomago y las lagrimas del primer amor perdido, te sorprende como sentías antes todo a flor de piel, con la intensidad de un mar entero sacudiendo tu interior y comparas con la tranquila marea cronometrada a la luna que sientes ahora junto al que llamas amor.

En las noches frías, a veces, escurre sobre la almohada un poco de ese fluido inherente, emana la brisa del primer amor y conforme se posan los años sobre tu cabeza, en un mundo paralelo envejeces junto al primer amor.  

Después de tí

Después de ti no sabré que es amor, sentir lo intangible, escuchar lo que nunca fue dicho, besar el aire, imaginar promesas que jamás fueron hechas y cumplirlas, darte el tiempo que jamás pediste, y a la fecha no se siquiera si lo quisiste.

Sin flores, sin besos, sin abrazos, sin caricias, sin palabras, y aun sin esto con amor.

Después de ti no sabré que es amor, pues contigo el amor es desnudo, sin ropas, sin perfumes, sin mariposas. Debo ser tan ciega pues nunca pude verlo, debo ser tan inútil que no lo sentí.

Imaginé como era un beso a tu lado, imagine que me decías “te quiero”, me abrazabas y me prometías el cielo, esperé tranquila en mi ventana a que cumplieras, después de un tiempo supe que todo era un sueño.

Después de ti no sabré quien soy, me he perdido entre sueños. No sé si eres real, no sé si tu voz, tus brazos, tu amor es real, solo sé… que es para mí.

Después de ti no sabré vivir, no sabré reír… Después de ti.

Una galaxia me llama

Caricias guidas por la galaxia única tatuada de su espalda.

Los dedos marchan sobre la tinta errática que conquista la mirada,

mostrando el norte y más importante aún, mostrando él sur.

Guían los trazos burdos que dejaron pincelazos chamuscados,

¿será sabiduría o errático comportamiento del pintor? 

Encargado de la obra sobre el suave lienzo de mi amada.

la respuesta no importa en realidad…

Los lunares bajo las sábanas me llaman,

declaman poesía que: 

solo puede ser comprendida sí

se siguen las letras con labios, 

sin dejar de lado a ninguna de las azarosas manchas.

Todas de una en una, 

deben ser saboreadas, para comprender el mensaje único 

que describe a la galaxia y al universo comprendido en forma de mujer.

Se debe perseguir el brillo insaciable de su estrella polar, navegar los mares

y superar la marea, abordar antes que la luna. 

Estas manchas no son casualidad,

son un mensaje oculto ante la mayoría de los espectadores.

Inclusive era oculto para mí…

Hasta que detuve el tiempo, y mientras dormía analice

las constelaciones formadas sobre su cuello, 

perseguí las novas y sus compañias,

me guiaron hasta las exhaltadas estrellas murmurantes de su busto,

palpitaban sigilosas los secretos del corazón.

Furtivo sos pordiosero

Si me procuras furtivo

sabiendo:
               estás en mis sueños,
anónimo ;
              me susurras al oído,
sabiendo lo que siento;
               robas mi aliento,
y aun con eso:
               me procuras lisonjero.

Sepa, que por sus labios extranjeros
no cambiaría tierra santa ni sus pétalos.

 

Están plantadas, florecen las parcelas y
               usted furtivo pretende hurtarlas,
el aroma de los pétalos, ¿para qué?
               tan solo para después botarlas
a medio campo abandonarlas,
buscar en otras tierras, susurrar en otro oído;
               confundir a otras damas.
sos espanto de amor,
               un ego maníaco manipulador.

 

Pretendiendo entre sombras;
                ofreciendo un instante de pasión.

 

Sepa usted que no cambio mi corazón
               ni por todos los susurros placenteros
que pudieren emanar de sus extranjeros labios,
               de sus letrados labios,
de esos, que :
               alguna vez… quise fueran mis labios.

 

Deseo:
                alguna vez fue mi único sentimiento,
me movía el intenso fuego de poseer su cuerpo;
               ser poseída por su intelecto,
cordero cegado por sus letras y artimañas, sos cruel, sos vil,
               mísero pordiosero de afecto.

 

E. Casas

Traición

Se apilaron los bultos en la espalda,

Reventó la medula y el alma.

Se doblegó la voluntad y

rindierosen las piernas,

azotaron los brazos contra la tierra

y estampase mi cara entre las piedras.

 

Se rasgaron las carnes,

se mancharon las prendas,

rojo vivido y polvoriento,

anunciando a la distancia:

“¡ha cedido mi cuerpo!”.

 

Soy fuerte, más ésta cascara

ya no sirve, ya no me sirve.

Se sirve a sí misma,

a sus debilidades,

a sus faltas,

a sus caprichos de:

                ya no poder,

                ya no querer.

 

Las voluntades de este viejo cuerpo

seducen a mi aún joven alma,

la engañan, la derrotan.

Quedo atrapada,

con las ganas de correr,

con las ganas de tocar,

con las ganas de sentir,

con las ganas de amar,

de abrazarte una vez más.

 

Atada a esta cama,

sostenida por las ligaduras de

un cuerpo rendido.

Un cuerpo que:

me ha traicionado.

 

Nos odiamos, ambos;

El a mí:

                por mi altanera persistencia,

                de querer moverlo.

Yo a él:

                por haberse rendido.

 

Me dicen “vegetal”,

por estar tirada sin hacer nada,

¡Oh!, ¡pero qué insulto!

Si la patata y la zanahoria

para eso han sido destinadas,

estar quietas es su modo de vida,

de crecer, madurar y prosperar;

Pero a mí este estado “vegetal” es tan solo:       

                la penosa manera en que me observan morir,

                envejecer, descomponerme y convertirme en polvo.

Un saco vacío, huesos inútiles sin control propio.

 

No hay romanticismo en este estado,

no hay alegrías en tal condición,

los rostros de mis seres amados:

                se presentan con caras serias,

                de compasión, ¡De lástima!…

 

Me hablan y mi estúpida boca no es capaz de dar respuesta,

de decirles “Gracías por estar aquí, Te quiero”;

                ¡No! Mi estúpida boca, ahora una babosa cavidad,

                sin  gracia, cuando le pido que hable…babea.

Asustados, pensando que me ahogaré me piden que no lo intente,

que me calme, llaman a una enfermera y se marchan.

 

¡ ¿Que no lo intente?! , ridículo…

 

Así pasan los días, sueño continuamente, no queda más:

                Corriendo en un pastizal,

                las ramas rozan mis rodillas desnudas,

                mis cabellos ondulan con el viento…

Despierto; Pienso que tal vez hoy haremos las paces,

Hoy será el día en que mi cuerpo me permita moverme,

nos uniremos de nuevo y saldremos de ésta acolchonada prisión.

 

Pero no sucede… Otro día más… Otro sueño más…

 

Nos odiamos ambos…

Yo a él:

                Pues me ha traicionado.

Él a mí:

                No logro perdonarlo

Ciclo No. 2 Instrucciones para un durazno

Caen sus frutos a mediados de mayo. Con un golpe blando rueda un pillo sobre la rodilla, tambaleándose  sobre el muslo y aterrizando frente a su sexo, la primera vez que se encuentran de frente dos criaturas tan perfectas y similares.

Lo toma entre sus manos y lo limpia un poco con el pañuelo, lo acaricia con la antemano y no puede evitar pensar en la comparación. Del mismo modo procede a acariciarse la mejilla. Toma el durazno entre ambas manos y lo frota con sus mejillas repetidas veces, lo acerca a su nariz e inhala profundamente, el aroma dulce se cuela entre los orificios de la chica, atraviesa su garganta y es exhalado mientras rosa sus carnosos labios.

Con la punta de la lengua toca la superficie del durazno y ejerciendo la mínima pero suficiente presión descubre como la piel puede ser movida ligeramente, tersa, un poco elástica, con sabor amielado. Lo aleja de su cara y lo observa nuevamente. Con tonalidades naranjas. Puede  ver minúsculas vellosidades a contraluz cubriendo y formando el cálido manto que protege al tierno durazno.

Lo acerca a su boca, mientras lentamente la abre, su aliento cálido impacta y anuncia los actos vecinos. La apertura es compuesta por unos pocos centímetros, en un intento por romper la piel sin derramar los jugos. Al inicio lo toca con la parte interior de los labios, posteriormente la punta de sus dientes blancos cortan sutilmente la piel, como el corte de un sobre de papel (ya de eso hablaremos después). Se escurre el néctar de la fruta, al sentirlo, la joven aprieta un poco los labios, ejerciendo presión y aumentando la fuerza, impactando la carne de la dorada alegría que sostiene firmemente entre sus dedos, succiona levemente intentando evitar la fuga de la esencia amielada.

Fruta tan tierna y delicada, llena de sabor y jugos, se derraman por la orilla de la boca unas gotas, escurren por la mano y recorren el antebrazo, en lo que pareciera una huida precipitada, al llegar al codo, y por inercia, drásticamente caen sobre el libro que aquella joven leía, anterior a repentino encuentro, libro que resulta, en duraznos fue impreso.

E. Casas

If you knew…

 If you knew that this is going to be my last night here, with you. Would you hold me tighter? Would you talk to me all night instead of sleeping over my chest? … And dot get me wrong, If there’s something that I like, it’s to see your face, so peaceful, against my breast, beating and claiming your name on every beat on every step, on every day.

Tell me, if this were or last walk together, would you take me to the beach? Would you dance with me? Would you kiss me on the street? Would you? Wouldn’t you?

Why it would have to be or last day together to hold us tighter? Why? While death takes from us the last minutes of life, why should be at this very moment when we value ourselves and our beloved ones the most? Should we live thinking, reminding ourselves that “WE ARE ALL GONNA DIE”?

We must love each other, we must value our precious moment, we must turn them into the precious ones, make them count, make them last FOREVER, cause you already know that we may not wake up, that this might be our last hug, and if it wasn’t , will you still hold me tighter ? Will you?

Muerte

La enfermera que tiende la mano al paciente terminal, escucha sus últimas palabras y tiernamente le besa la frente. El abrazo que estruja al cadáver encontrado donde yacían nuestras esperanzas, nuestro amor, el cadáver de nuestro ser amado, la sensación gélida, la perdida, los suspiros fétidos.

Muerte, a todos nos intriga, el recordatorio más notorio de la vida, la alarma que nos recuerda “vivir”, y que vivir no es respirar, vivir no es ver el atardecer, vivir no es abrazar a tu madre, a tu padre, a tus hijos, NO!, vivir no es una pequeña acción, la vida, si bien formada por lo siguiente, no es un instante, la vida va más allá de nuestro periodo de tiempo hábil, la vida no somos nosotros, la vida no es una posesión, la vida es un préstamo, expira, y como todo préstamo cobra con intereses.

¿Qué interés podría tener tomar prestada algo de vida? Esto si bien es complicado de definir de manera exacta, se puede explicar de manera sencilla, los intereses que pagamos se transfieren a nuestros seres queridos, ¿hemos hecho bien o hemos hecho mal? La deuda la pagan ellos, los más amados, los más cercanos, aquellos que sostuvieron nuestra mano hasta el último de los instantes que componen este préstamo.

Esta deuda converge de las acciones que realizamos en el periodo de tiempo vigente del préstamo, nuestras hazañas, nuestros logros, nuestro legado, nuestra herencia y para esta última no se requiere ser padre, madre, padrino o madrina, se puede heredar, no solo a personas, al mundo, y es esta herencia la más preciada, pues si heredamos a humanidad, heredamos a deudores que al final del tiempo se extinguirán, pues no puedes tomar prestado tanto, en algún punto, como es lógico, la deuda sobrepasará nuestra capacidad de redituar, pues me temo, como especie, hemos mostrado una ineficiencia FATAL para heredar al mundo, hemos generado más deuda que herencia, hemos pasado generación tras generación una factura más alta, con acciones egoístas, en persecución de felicidad y comodidad meramente individuales, olvidando al colectivo, olvidando que vivimos a préstamo, que al morir no podremos llevar nada con nosotros, inclusive nuestros cuerpos son prestados, los componentes que lo forman volverán a la tierra y de una  otra manera formarán o contribuirán a el molde que será llenado por otra pequeña criatura deudora.

Muerte, a todos nos intriga,el recordatorio más notorio de lo que solía ser la vida.

Una promesa al viento

-Hazme inmortal con versos húmedos impresos sobre mi piel- Déjalos tatuados junto a mi corazón y a orillas de mi sexo que aclama por oír tu voz declamando entre estrellas para mí. 

-robame el carmín de los labios y que transformado en poesía recorra mi interior- Te regalaré una bahía para resguardarte del día, una pradera para pasarte las noches y siempre tendrás tú santuario instalado entre dos montañas fieles a tu tacto.

E. Casas

Ya no te pido nada

Tengo las manos cansadas de esperarte, los labios rojos exhalando tu ausencia, se corren ríos como si vieses el desierto rodearse con manantiales salados,cargo por ellos piedras de desierto destrozando las manos, rompiendo a letras los dedos.

Estas manos que me sirven para conocerte y estos ojos que llegan para quererte no compiten contra corazón idiota que llegó a amarte. Y parecerá que los sesos me los ha devorado un papio que viene a resurgir entre arboledas solo para lanzarme golpes entre enredaderas con carrizos y lodo, me convierto en barro, cada día me vuelve mas sucia y mas dura y tu querido mío solo eres un poco de polvo en está fría escultura.

No pido ayuda, no pido merced, pues ese papio es parte mía, me daña y me mata con el diario, pero ¿si no es él entonces quien? ¿quien sino parte del ser para castigar la culpa e ira ceñida entre las esquinas no besadas de mi piel?, ¿qué si no es polvo para secar estos ríos banales? ¿qué si no eres tú para causar este diluvio y después darme soles eternos de sequía? ¿quien por las mañanas me bese la frente y me proclame amada? ¿quien si no eres tú que acompañe mis viajes y veladas?

Regálame una mirada y se de está escultura una tajada. Esculpeme entre sábanas y develame amada…

E. Casas

Deambulante enamorado

Los Deambulantes también se enamoran,  
del río que los guía,
de la mujer que lava sus ropas en él,
de los arboles que cantan impulsados por el viento
y del viento que acaricia los vestidos de las mujeres
develando sus gloriosas curvas.

Los deambulantes son entonces de los que más sufren por amor,
por esto yo temo viajar,
temo alejarme de aquello que ya he llegado a amar,
a sabiendas que adelante habrá un nuevo amor,
un nuevo río y un nuevo viento.

Aún así me enamoró,
aún así se me llenan los brazos de agujeros,
y de lagos los cuencos,
se me deshacen los pies,
por las calles rocosas que recorro,
los lavo en los nuevos ríos
y me vuelvo a enamorar.

Soy deambulante
amame mientras esté a tu alcance.
átame a esa roca de río
y acaríciame cual viento
devela mi bosque interno
y aprisioname antes de mi partida.

Soy deambulante y amante fatal,
átame que soy deambulante,
ámame que estoy exclamandote. 

E. Casas

Mía

Solía tener un nombre, pero resultaba caótico que todos me llamasen igual
un día él me bautizo con el nombre que portaría orgullosa por el resto de mis días, el mi Adán y yo su Eva, pero sin su trágico final.

-Mía- me decía por la mañana, mientras mis cabellos ostentaban desorden y residuos de la noche con él pasada, -Mía- me decía al posarse junto a mí sobre la almohada, -Mía- entre los pasillos me aclamaba.

Me sentía embriagada de ese sentimiento, de esa posesión suya, -Tuya- le contestaba entre besos, -Tuya- le decía al revolver sus cabellos, -Siempre tuya- le decía al servirle el desayuno cada mañana.

-Mía- me decía y -Tuya- le reafirmaba.  Bella posesión girando en torno al amor y a la pasión que me entrega con devoción.

-Mía- me llama.

E. Casas

Más que un sueño

Sí te pregunto ¿que has soñado?
¿Estaré yo en tus sueños como tú en los míos?,
Ya no me pregunto ¿por que te he soñado?,
me he limitado  a disfrutarlo.

Una vez más te he soñado…

Ya va siendo costumbre de mis sueños náufragos
terminar revoloteando a orillas de tu cuerpo,
establecerse en tus labios y amanecerse en tus brazos. 

Besáme los ojos y la frente, pues llevas un día mas en mi mente.
Desvanece la sed de estos labios con agua ardiente,
besáme, así de frente y con palabras entredientes.

Tomáme entre caricias furtivas y escondidas,
así, frente a todos y sin ningún testigo,
Besame las manos y la boca,
Sigue la rodilla y su camino,
Sabes qué me provoca. 

A prisa y sin tiempo pues este sueño no me es eterno,
termina y ¡oh pena! que me da no tenerte de nuevo,
Vuelve a mis brazos en otro sueño.

E. Casas

Cena para dos

Después de un día de amarnos, nos miramos a los ojos y no teníamos palabras, no había mas amor que dar ni más promesas que entregar.
Nos dejamos en el vacio para reunirnos como sabíamos hacerlo desde siempre, nos entregamos al momento , una y otra vez sin pronunciar palabras.

Las emociones que nos embriagaban no podrían haberse medido o pronunciado en ninguna lengua. Resultaría blasfemia que intentáramos contarles como nos amamos, pues ese día queda entre los dos, para los dos, postrado  en esa repisa, en ese cajón o en ese armario que imaginamos.

De mis dedos escurridos y jadeantes se llenaba tu recuerdo olvidado y materializaba tu cuerpo reencarnando entre mis brazos, tomándome de nuevo.

E. Casas