Me convertí en poeta por un día,
y ahora comparto la maldición de los mismos.
Renuncié a la poesía solo para darme cuenta que:
“una vez poeta maldito seras de por vida”.

Ya he dicho antes:
“nunca te enamores de un poeta”
pero creo que todo radica en:
“nunca convertirse en poeta”.

Ya no hay remedio…
He sido condenado a versos, sonetos y redondillas,
lo que queda de mis días serán
tan solo una triste y anónima poesía.

E. Casas

Traición

Se apilaron los bultos en la espalda,

Reventó la medula y el alma.

Se doblegó la voluntad y

rindierosen las piernas,

azotaron los brazos contra la tierra

y estampase mi cara entre las piedras.

 

Se rasgaron las carnes,

se mancharon las prendas,

rojo vivido y polvoriento,

anunciando a la distancia:

“¡ha cedido mi cuerpo!”.

 

Soy fuerte, más ésta cascara

ya no sirve, ya no me sirve.

Se sirve a sí misma,

a sus debilidades,

a sus faltas,

a sus caprichos de:

                ya no poder,

                ya no querer.

 

Las voluntades de este viejo cuerpo

seducen a mi aún joven alma,

la engañan, la derrotan.

Quedo atrapada,

con las ganas de correr,

con las ganas de tocar,

con las ganas de sentir,

con las ganas de amar,

de abrazarte una vez más.

 

Atada a esta cama,

sostenida por las ligaduras de

un cuerpo rendido.

Un cuerpo que:

me ha traicionado.

 

Nos odiamos, ambos;

El a mí:

                por mi altanera persistencia,

                de querer moverlo.

Yo a él:

                por haberse rendido.

 

Me dicen “vegetal”,

por estar tirada sin hacer nada,

¡Oh!, ¡pero qué insulto!

Si la patata y la zanahoria

para eso han sido destinadas,

estar quietas es su modo de vida,

de crecer, madurar y prosperar;

Pero a mí este estado “vegetal” es tan solo:       

                la penosa manera en que me observan morir,

                envejecer, descomponerme y convertirme en polvo.

Un saco vacío, huesos inútiles sin control propio.

 

No hay romanticismo en este estado,

no hay alegrías en tal condición,

los rostros de mis seres amados:

                se presentan con caras serias,

                de compasión, ¡De lástima!…

 

Me hablan y mi estúpida boca no es capaz de dar respuesta,

de decirles “Gracías por estar aquí, Te quiero”;

                ¡No! Mi estúpida boca, ahora una babosa cavidad,

                sin  gracia, cuando le pido que hable…babea.

Asustados, pensando que me ahogaré me piden que no lo intente,

que me calme, llaman a una enfermera y se marchan.

 

¡ ¿Que no lo intente?! , ridículo…

 

Así pasan los días, sueño continuamente, no queda más:

                Corriendo en un pastizal,

                las ramas rozan mis rodillas desnudas,

                mis cabellos ondulan con el viento…

Despierto; Pienso que tal vez hoy haremos las paces,

Hoy será el día en que mi cuerpo me permita moverme,

nos uniremos de nuevo y saldremos de ésta acolchonada prisión.

 

Pero no sucede… Otro día más… Otro sueño más…

 

Nos odiamos ambos…

Yo a él:

                Pues me ha traicionado.

Él a mí:

                No logro perdonarlo

Eres mi todo

No te preocupes tanto por tu aspecto,
deja pasar tranquilos los años,
deja que éstos hagan su trabajo
confiando convencida en tu hermosura.

Que no te inquiete un comino alguna arruga
ni te quiten el aliento algunas canas,
son galardones ganados con el tiempo
para realzar tu belleza señora.

No le des importancia a tu figura
pues tu esencia de mujer está intacta,
tienes la elegancia y la gracia de una espiga
y el aroma sutil de una manzana.

No te mires con tristeza en los espejos,
no lamentes lo que crees haber perdido,
la mejor fruta siempre debe ser madura
y el mejor vino sólo llega con los años.

No has perdido nada de valor, debes creerme;
las flores se transforman en los frutos,
el carbon se torna en diamantes
y tu te has convertido en una reina.

Entonces, sonríe, siéntete orgullosa de tí, 
de tu belleza señorial, de tu experiencia,
de haber dado a luz, de tus conquistas
para llegar a ser lo que ahora eres.

Destierra para siempre de tu mente 
ese ideal juvenil de la belleza,
pues es el tiempo quien esculpe sabiamente
la que será colorida mariposa.

Y si nada de esto fuera cierto,
y si fueran palabras sin fondo
no sé si te sirva para algo:
saber que tú serás siempre mi todo.

José Alberto Orozco Godínez, Diciembre 2009 (Errante)

¿Qué putas puedo?

¿Qué putas puedo hacer con mi rodilla, 
con mi pierna tan larga y tan flaca, 
con mis brazos, con mi lengua, 
con mis flacos ojos? 
¿Qué puedo hacer en este remolino 
de imbéciles de buena voluntad? 
¿Qué puedo con inteligentes podridos 
y con dulces niñas que no quieren hombre sino poesía? 
¿Qué puedo entre los poetas uniformados 
por la academia o por el comunismo? 
¿Qué, entre vendedores o políticos 
o pastores de almas? 
¿Qué putas puedo hacer, Tarumba, 
si no soy santo, ni héroe, ni bandido, 
ni adorador del arte, 
ni boticario, 
ni rebelde? 
¿Qué puedo hacer si puedo hacerlo todo 
y no tengo ganas sino de mirar y mirar?

- Jaime Sabines

¿Por qué será?

¿Por qué será que uno fabrica sus recuerdos 

y luego los olvida? 

¿por qué será que uno procede de algún dios 

para volverse ateo? 

¿por qué será que la luna tiene 

una barriga blanca? 

¿por qué será que cuando abro el ropero 

las mangas me saludan? 

¿y que tu boca dice ternuras 

tan sólo cuando calla? 

¿por qué será que un cuerpo virgen 

tiene pezones de burdel? 

¿por qué será que si decido 

morir nadie me cree? 

¿por qué será que los pájaros cantan 

después de los entierros memorables? 

¿por qué será que si beso tu beso 

me siento renovado? 

¿por qué será que me haces tanta falta?


Mario Benedetti 

Sin titulo

Si logras capturar la esencial curvatura de una mujer con palabras, describir el sabor de sus labios y hacer que lectores diversos se enamoren de tal femina sintiendo la calidez que quisiste plasmar; Eso es arte y ¿que herramienta usaste si no fue cincel ni barro? ¿no fue acuarela u óleo? fue una simple pluma manchando esta hoja a forma de letras, recreandola a ella.

E. Casas

Tierra De Nadie

Esta tierra es de nadie,
estas montañas no tienen dueño,
las parcelas no tienen nombre
y los caminos jamás fueron trazados.

Se corrieron ríos que jamás desembocaron,
se partió la tierra y lanzóse gritos desesperados,
gritos y gemidos que nunca fueron escuchados
sangró el follaje malherido por salvajes.

Las piedras siguieron su cauce, sin dueño
con lamentos mudos, renovando el follaje
que habráse de rasgar algún otro salvaje,
tratando de proclamarse dueño de esta tierra de nadie.

E. Casas

Pienso en ti

Leo los versos, escritos en otros tiempos, por la misma pluma y con el mismo tintero, todos y cada uno de ellos, exclaman contra el viento los nombres de mis mil y un deseos.

Me recuerdan como amé y como me amaron, como deseé y como me desearon, me hablan de como lloré y me lloraron, esos versos, escritos en otros tiempos, me recuerdan mis errores, mis lecciones, me recuerdan que si pienso en ti, debo recordar por que no estas aquí,  junto a mi,  que si fuese así no estaría yo leyendo esos versos…Que te escribí en otros tiempos.

Pienso en ti de cuando en cuando, recuerdo esos besos jamás entregados y de cuando en cuando resuelvo nuevamente en que me va mejor así , sin el capricho de quererte y ser querida, sin los abrazos a escondidas y sin promesas vacías, pienso en ti de cuando en cuando pero ya no te extraño.

Muerte

La enfermera que tiende la mano al paciente terminal, escucha sus últimas palabras y tiernamente le besa la frente. El abrazo que estruja al cadáver encontrado donde yacían nuestras esperanzas, nuestro amor, el cadáver de nuestro ser amado, la sensación gélida, la perdida, los suspiros fétidos.

Muerte, a todos nos intriga, el recordatorio más notorio de la vida, la alarma que nos recuerda “vivir”, y que vivir no es respirar, vivir no es ver el atardecer, vivir no es abrazar a tu madre, a tu padre, a tus hijos, NO!, vivir no es una pequeña acción, la vida, si bien formada por lo siguiente, no es un instante, la vida va más allá de nuestro periodo de tiempo hábil, la vida no somos nosotros, la vida no es una posesión, la vida es un préstamo, expira, y como todo préstamo cobra con intereses.

¿Qué interés podría tener tomar prestada algo de vida? Esto si bien es complicado de definir de manera exacta, se puede explicar de manera sencilla, los intereses que pagamos se transfieren a nuestros seres queridos, ¿hemos hecho bien o hemos hecho mal? La deuda la pagan ellos, los más amados, los más cercanos, aquellos que sostuvieron nuestra mano hasta el último de los instantes que componen este préstamo.

Esta deuda converge de las acciones que realizamos en el periodo de tiempo vigente del préstamo, nuestras hazañas, nuestros logros, nuestro legado, nuestra herencia y para esta última no se requiere ser padre, madre, padrino o madrina, se puede heredar, no solo a personas, al mundo, y es esta herencia la más preciada, pues si heredamos a humanidad, heredamos a deudores que al final del tiempo se extinguirán, pues no puedes tomar prestado tanto, en algún punto, como es lógico, la deuda sobrepasará nuestra capacidad de redituar, pues me temo, como especie, hemos mostrado una ineficiencia FATAL para heredar al mundo, hemos generado más deuda que herencia, hemos pasado generación tras generación una factura más alta, con acciones egoístas, en persecución de felicidad y comodidad meramente individuales, olvidando al colectivo, olvidando que vivimos a préstamo, que al morir no podremos llevar nada con nosotros, inclusive nuestros cuerpos son prestados, los componentes que lo forman volverán a la tierra y de una  otra manera formarán o contribuirán a el molde que será llenado por otra pequeña criatura deudora.

Muerte, a todos nos intriga,el recordatorio más notorio de lo que solía ser la vida.

Una promesa al viento

-Hazme inmortal con versos húmedos impresos sobre mi piel- Déjalos tatuados junto a mi corazón y a orillas de mi sexo que aclama por oír tu voz declamando entre estrellas para mí. 

-robame el carmín de los labios y que transformado en poesía recorra mi interior- Te regalaré una bahía para resguardarte del día, una pradera para pasarte las noches y siempre tendrás tú santuario instalado entre dos montañas fieles a tu tacto.

E. Casas